Mala Noche
PUNTUACIÓN: 7.5
Para completistas irredentos.
Los principios iluminan los finales. O será al revés, no sé. Pero el hecho de que Gus Van Sant decidiera, en el 2006, restaurar su desconocidísima ópera prima, Mala Noche, no parece casual. Ahora que, después de años de ostracismo hollywoodiense, Van Sant se ha convertido en uno de los caudillos de las nuevas tendencias del cine contemporáneo, era casi imprescindible establecer un hilo conductor entre esta obra titubeante y cautivadora y sus últimas (y grandes) películas.
Mala Noche está llena de rotos y descosidos. Es rugosa y contrastada, un viaje hacia el fin de la noche cerrada que es la historia de un amour fou entre un gringo y dos inmigrantes mexicanos. Casi siempre llueve, conducen, juegan y no se corresponden.

La textura de la película, mucho más underground que la de algunas de sus coetáneas indies (es de 1985), es densa y expresionista, y la obsesiva voz en off de Walt, su protagonista, funda la admiración por el rostro y el cuerpo masculinos (y adolescentes) que parece estructurar toda la obra de Van Sant.
Es una película imperfecta. Pero en sus imperfecciones está el ímpetu, el entusiasmo, la energía inagotable de un cineasta que sigue enamorándose de sus protagonistas de la misma manera desde hace veinte años.
Escrito por Jueves 2 agosto 2007
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