Katharine Hepburn, ¡ya está bien de disparates!
I
Bueno, tras una semana deliciosa de (merecidísimas) vacaciones, aquí estoy. He vuelto. Y con fuerzas renovadas, como diría un político en precampaña —qué pereza la política y los políticos, por Dios: son como máquinas de soltar frases hechas, qué majaderos (y qué sinvergüenzas, por favor).
La verdad es que me encontraba agotada física y mentalmente. Llevaba unas semanas especialmente dantescas, y yo, ante la presión, no suelo reaccionar con entereza; al contrario, me desintegro, me desmorono, me pongo insoportable.
Pero eso SE ACABÓ. Tras una semana de vacaciones en un hotel encantador, en la compañía más deliciosa que pueda imaginar, me encuentro más suave que un guante de cabritilla. El mundo me parece un lugar maravilloso. Incluso España me parece un país habitable. En fin… a ver lo que me dura.
II

Bueno, el caso es que hoy quiero hablaros de Katharine Hepburn. Voy a adelantarme un poquito a TCM, que programará un ciclo el próximo mes de mayo para conmemorar el centenario de su nacimiento, y me voy a poner un poquito en plan La Visita del Rencor, porque la última biografía no autorizada de esta actriz es, para mí, la gota que colma el vaso de mi paciencia.
Yo por esta mujer siento auténtica VENERACIÓN. Sencillamente, la adoro. Y para muestra, un botón. Hace más o menos un año, escribí lo siguiente:
“Mi primer amor fue Katharine Hepburn. Hablaba como ella, enarcaba la ceja derecha como ella –lo sigo haciendo–, incluso levantaba el mentón en mis nada infrecuentes momentos de reina del melodrama como ella (en Locuras de verano, por ejemplo, se pasa más de la mitad de la película con el cuello dislocado; en la última escena, cuando se despide de Rosanno Brazzi, realmente parece un flamenco). Pero no era como ella. Era un mamarrachoâ€.
Bueno, pues sigo adorándola. Y me encuentro con que en su última biografía, aún no editada en español, dicen que ella era lesbiana y Spencer Tracy, gay (y tenía un romance con el gasolinero). Su autor, Darwin Potter, menciona varios affaires de la Hepburn: con la editora Jane Loring, con las actrices Greta Garbo, Billie Burke, y Elissa Landi, y con la escritora Suzanne Steele. ¡Un poquito de sensatez, por favor! ¿Por qué no con Cayetana de Alba? ¿O con Judy Garland? ¿O con Betty Ford?
El anterior libro-bomba sostenía que en realidad a ella lo que le iba era el maltrato psicológico y que por eso se buscaba siempre el mismo perfil de canalla, maltratador & hijo de perra. ¿Qué será lo próximo? ¿Que, en realidad, Katharine Hepburn era un hombre (propongo una teoría: su hermano no se ahorcó, sino que se cortó la colita, se puso tetas y… voilà !, nació una actriz)?
Toda esa exhumación sexual me pone un poquito de los nervios, la verdad…
Moraleja: …pero, ay, ¿qué haríamos las cotillas sin nuestra racioncita de carroña?
Escrito por Lunes 9 abril 2007
Welcome to Tijuana, querida.
Me encantan las biografías, pero también la sensatez, y está claro que este Darwin tendrá que desarrollar otra teoría sobre la evolución de las especies II, por ejemplo, para llegar a fin de mes, porque lo que es a mi costa…
Besos, carísima Louella.
Katherine está taaann por encima de todo eso que me da la risa.
A mi también me encanta Katherine Hepburn y siento absoluta veneración por ella. Por eso, creo que todos aquellos que también la adoren y hallan visto la película El Aviador (esa “gran producción” protagonizada por Leonardo DiCaprio, sobre quien no voy a hacer comentarios) estarán, al igual que yo, totalmente ofendidos por la imagen que se da de esta gran actriz. Por favor!!! la presentan como una neurótica y una chiflada. Me dejó realmente desconcertada.