Doris Day, una (re y)vindicación

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Doris Mary Ann von Kappelhoff. Seguramente el nombre no os diga nada, pero si digo Doris Day la cosa cambia. Ella siempre odió este nombre: decía que sonaba a stripper (y llevaba razón, aunque si tuviese que elegir un nombre para dedicarme a enseñar el culo y las tetas yo elegiría otro: Beverly Hills), pero me temo que la virginal Doris nunca tuvo eso que se llama un ojo infalible.

Por ejemplo: los productores de El hombre que sabía demasiado, de Hitchcok (que veía una melena teñida y perdía el norte), tuvieron que presionarla con medidas legales si no accedía a cantar Que Sera, Sera. A ella no le gustaba. La pobre tuvo que apechugar con esta canción —un poco machacona, en ese hay que darle la razón a la peroxidada Doris— el resto de su vida.

Otro ejemplo: rechazó el papel de Señora Robinson en El graduado. Para matarla. Y otro más: se casó con Marty Melcher, que además de pésimo representante (fue quien le aconsejó no interpretar el papel que hizo famosísima a Anne Bancroft), resultó ser también pésimo administrador. Desafortunadamente, Doris no se dio cuenta de eso hasta que su marido (el tercero) estiró la pata y se encontró con que la había dejado con una mano delante, otra atrás y la calle para correr. Ni corta ni perezosa, Doris demandó al socio de su difunto marido, Jerry Rosenthal, por estafa y logró una indemnización de 20 millones de dólares.

A mí Doris Day me gusta. Me parece, sí, buena actriz. En Quiéreme o déjame está estupenda y en las comedias que coprotagonizó con Rock Hudson me parece que está deliciosa. En los articulitos que Terenci Moix escribía para el ABC, empleaba siempre una expresión que a mí me encanta: comedienne. Pues bien, creo que Doris Day es una excelente comedienne, además, claro, de una intérprete maravillosa (aunque no es, ni mucho menos, mi favorita: prefiero a Peggy Lee de aquí a Lima ida y vuelta).

Pero, sobre todo, hay un detalle de su vida que me fascina. Me encanta que la Virgen Oficial, la ruborosa rubia, la cándida vecinita de la puerta de al lado fuese… ¡ninfómana! Por supuesto, no es más que un cotilleo. ¿Pero no os parece un rumor maravillosamente malintencionado? Rock Hudson, maricón perdido; Doris Day, una loba. También es verdad que ella pertenece a la Ciencia Cristiana, así que lo de la ninfomanía me resulta un poquito increíble, pero no deja de ser una de esas bromas (de pésimo gusto y que tanto me gustan) a las que Dios es tan aficionado.

Moraleja: Cuidado con vuestro tono capilar, puede marcar el resto de vuestra vida.


Escrito por Miércoles 28 febrero 2007


Los comentarios de la película. “Doris Day, una (re y)vindicación”

  1. SENDRA, SANJURJO dice:

    ESTA PELICULA, ES CINE DE CULTO PARA LOS AMANTES DEL CINE DE SUBMARINOS

  2. El Marqués de Portugal Este dice:

    Doris Day ha sabido siempre estar. Es mejor ser que estar. Pero… hay tantos actores que no saben ni estar.

  3. Oskar dice:

    Alguien sabe dond conseguirla??

  4. Cinéfilo de verdad dice:

    Doris Day es una de las grandes reinas de la comedia de la mejor época de Hollywood, la cual injustamente se ve etiquetada como anticuada, cursi o conservadora.
    Lo cierto es que cualqueira de sus comedias da cien mil vueltas a cualquiera de las que se hacen hoy en día.
    La actriz con más éxito de taquilla durante un montón de años, excelente cantante y buena también en pelis dramáticas ¿a qué esperan a darle un Oscar honorífico??????

  5. Tonyo, admirador del gran atlento dice:

    Doris Day fue efectivamente una de las más grandes reinas de la comedia. Los papeles que interpretó actualmente pueden parecer gazmoños, y le valieron el sobrenombre de “Virgen profesional”. Pero independientemente de que hay que ubicarse en la época en que ella actuó y la sociedad que reflejaba en consecuencia, resultó una de las excelentes actrices de comedia con quien difícilmente alguien puede equipararse en la actualidad. Su capacidad de actuación la mostró ampliamente cuando fue dirigida por nada menos que Alfred Hichkock, uno de los indudables maestros del ‘suspense’, que no la eligió por su maravillosa voz.
    Aparte de su enorme talento de actriz, comenzó como cantante y precisamente destacó por su voz privilegiada, que André Previn reconoció dirigiendo una grabación muy fina de Doris con cierto toque jazzístico en donde no queda lejos, pese a su condición de rubia, pecosa y “virgen oficial”, en relación con las “diosas” reconocidas como Aretha Franklin o Sarah Vaughan,
    Honor a quien honor merece aunque a Doris Day no se le ha concedido a la altura de su finísimo talento y voz excelsa.
    De cualquier modo, están sus películas y sus discos, para quien sepa reconocer el talento y disfrutar de una de las reinas del celuloide y la grabación, al lado de quien sea entre las de mejor fama.

  6. Torrebruno dice:

    A mí es que además de todo lo expuesto,me pone supercachondo. ¡Ojalá hubiera hecho de Sra. Robinson, qué morbazo!

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