Oscars 2007: cerdos y diamantes

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Hoy no voy a hablar de cine clásico, hoy voy a hablar de diamantes. ¡Qué poderío, Dios mío! Las minas de diamantes de Sudáfrica se deben haber quedado más secas que el ojo de un tuerto. No veía tal acumulación de diamantes y mal gusto desde la boda de Lady Di.

El año en que la industria del cine advierte que detrás de todo patusco hay una historia de explotación, esclavitud y miseria —el día en que se decidan a hacer lo mismo con los rodajes será una revolución—, las grandes casas (Van Cleef & Arpels, Chopard, Cartier) se han vuelto locas. ¿Que tienes un hueco libre en el escote? Pues te pongo un patusco que ríete tú de la reina Victoria. ¿Y ese brazalete? ¿No es un poco ordinario? ¡Para nada! ¿No pareceré un árbol de Navidad? Que no, bonita… Y, mira, tenemos también estos pendientes en cascada y este broche en forma de lazo y…

Hubo un tiempo en que la ceremonia de los Oscar se arreglaba con una cenita a la que había que acudir mona, con el renard, pero, vamos, una cosa minimalista al lado de lo que vimos anoche. Qué overdose, por favor…

Y luego está la segunda parte, cuando les miras a la cara y se te hiela la sangre. El ejemplo más escalofriante es el de Faye Dunaway. ¡Qué miedo! Parece Mr. Sardonicus. Esos dientes, esa cirugía, esas manos (de Orlac, mismamente) y esos pendientes. ¡Y ese traje! Salvando las distancias, tenemos también otro ejemplo (a no imitar) en Nicole Kidman, cada día más Lladró toda ella: la piel, la expresión, el pelo… Es la esfinge maragata.

Ellos no se quedan atrás: Jack Nicholson, con ese look que da miedo —yo veo a ese tío en una calle oscura, con esas gafas y ese cráneo, y si no lleva una ristra de cupones bien a la vista os aseguro que me cruzo de acera (en sentido literal)—; Peter O”Toole, customizando el brocado que le sobró a una prima suya (un poco madame, y un poco turca seguramente); el Iñárritu, con bufandita (cariño, ¿en Los Ángeles?)…

En fin, que me he quedado un poco flasheado. Si tuviese que resumir los Oscar de 2007, yo diría que Guy Ritchie se adelantó unos cuantos años con un título premonitorio: Cerdos y diamantes.

Mucho cerdo. Mucha cerda. Y MUUUUUUCHOS diamantes.

Moraleja: Sí, lo habéis adivinado. ¡Me muero de envidia, Pe! Qué guapa ibas, jodía.


Escrito por Lunes 26 febrero 2007


Los comentarios de la película. “Oscars 2007: cerdos y diamantes”

  1. bob dice:

    tanto diamante y tan poco corrector de ojeras…

  2. Louella dice:

    Noooo. Lo peor es que lleva MUCHO. Imagínatela cuando llegue a casa, coja la espátula y se desmaquille. Yo creo que en realidad son hermanos, no marido y mujer…

  3. bob dice:

    son hermanos… mapaches

  4. Angela dice:

    Pobre JLo. El rollo reina hiphopera le va mucho mejor que éste de embajadora de Atenea en los Ángeles.

  5. El Marqués de Portugal Este dice:

    El mundo de Hollywood es cada vez menos imitable.

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