Si yo fuera presidente…
Para los que aún confíen en los políticos
PUNTUACIÓN: 6
A Emilio Estévez, el hijísimo de Martin Sheen, le sobran buenas intenciones. Y es que él sólo quería hacer un Gran Hotel con ínfulas políticas, La aventura del poseidón pero con atentado en lugar de catástrofe… Algo así como Nashville, de Robert Altman, pero sin el country y un poco más corta, que si no el público se impacienta…
Bobby reúne a un casting de lujo para contarnos qué ocurrió para algunos de los habitantes del Ambassador Hotel el aciago día de junio en el que unos cuantos disparos acababan con la vida de Robert Kennedy, al que sólo vemos a través de imágenes de archivo y discursos grabados.

Aunque quizás demasiado dispersa y superficial (nunca termina de acercarnos a sus personajes, excepto en el caso de Sharon Stone, Demi Moore y William H. Macy, los únicos que aportan algo de profundidad psicológica a sus interpretaciones), Bobby intenta hablar, con ingenua nostalgia, de la necesidad de recuperar el espíritu de un político que parecía pensar en el ciudadano antes que en el poder.
Una pena que a la película le cueste tanto derribar las fronteras de la condescendiente conciencia liberal, revelándose como un ejercicio de melancolía política que deja un poco frío.
Escrito por Lunes 22 enero 2007
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