Guiones diabólicos y escritores divinos

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¿Tiene Dios un buen equipo de guionistas? Yo sostengo que no. No lo tiene. Dios, evidentemente, paga FATAL a sus colaboradores y tiene que recurrir a becarios.

Al parecer, los grandes estudios pagaban bien, pero eran un infierno. Hollywood arruinó el talento de muchos escritores de culto: Scott-Fitzgerald, Faulkner, James M. Cain… Bueno, Hollywood y la botella, porque todos ellos le daban a la frasca muuucho antes de llegar a Tinseltown.

Si algo tienen en común es que, además de dipsómanos contumaces, todos tenían un mundo propio de lo más exiguo: todos daban vueltas y vueltas en torno al mismo punto microscópico, el sexo (sexo y dinero, sexo y Sur, sexo y sexo); el sexo contemplado como antesala del infierno. Lo que me lleva a la siguiente conclusión: el Diablo paga mejor que Dios, pero con diferencia.

Veamos, pues, qué escribieron nuestros tres paladines satánicos y cuánto cobraron:

James M. Cain: Perdición (abajo, un error garrafal: la puerta se abre hacia fuera; NINGUNA puerta del mundo se abre en ese sentido, pero a Billy Wilder le venía bien para solucionar el plano) y Alma en suplicio (como guionista) y la novela El cartero siempre llama dos veces. El Diablo llegó y le puso un talón en blanco: “Tendrá usted que renunciar a su alma, pero pasará a la historia… Ah, y además podrá llegar a fin de mes”. James M. Cain firmó el contrato y pasó por el aro. ¿Y qué si Hollywood arruinó su talento? Al menos podía pagar sus facturas…

Faulkner: El sueño eterno y Alma en suplicio (como guionista, en el último caso sin salir en los créditos) y la novela El sonido y la furia, con Yul Brynner –con pelucón– como protagonista en su adaptación al cine. El Diablo llegó y le puso una botella de bourbon delante de las narices. Y Willie la tomó, tomó un buen trago y escribió una de las escenas de sexo más delirantes que jamás haya leído: una violación con una mazorca de maíz.

Scott-Fitzgerald: María Antonieta y Mujeres (no sale en los títulos de crédito) y El gran Gatsby, que luego Coppola convirtió en guión tras el fracaso de Capote (otro que tal baila, pero del que hablaré otro día). El Diablo llegó y le puso ante la jeta un contrato, Scottie vio que podía pagar el sanatorio de la pobre Zelda y dijo: “¿Dónde hay que firmar?”

Todos ganaron. Todos, menos la literatura. ¿Pero a quién le importa la literatura? ¿Y hoy? ¿Arruina Hollywood a los escritores? Pues no. Para eso ya está Planeta.

Moraleja: Si el Diablo llama a tu puerta y no sabes hacer la o con un canuto, no te preocupes: llama a Carmen Balcells y que déjalo en sus manos. Ella está jubilada, pero tiene una corte (de los milagros) que hace maravillas…


Escrito por Martes 5 diciembre 2006

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Los comentarios de la película. “Guiones diabólicos y escritores divinos”

  1. el otro Ben-Hur (Ramón Novarro) dice:

    Louella disculpa que te contradiga en efecto Perdición está basado en una obra de Cain, pero el guión lo escribió Wilder ayudado es un decir por otro prestigioso escritor del género Raimond Chandler, en Aquí un amigo el bueno de Billy se despacha llamando a su compañero de borracho, sucio (higienicamente) cornudo y lo principal no tener idea de lo que era escribir guiones.
    De Scott Fitgerald dicen que estuvo metido en LO QUE EL VIENTO SE LLEVO ….hasta que le vieron la botella, pero `que dejo una bonita frase en boca de Aslei Wilkes MÍS SOLDADOS NO TIENEN BOTAS Y HACE MUCHO FRIO EN VIRGINIA.

  2. jesus (of Suburbia) dice:

    Scott Fitzgerald, qué gran talento que se perdió. Nadie puede decir no a la tentación del cine, pero la falta de libertad que sufren los grandes escritores por culpa de esos seres llamados productores, horribles mentes pensantes que cortan la libertad de los genios… bueno, exagero un poco, pero es cierto en gran parte. Él mismo lo dejó claro en su novela póstuma: El último magnate, en la que abordaba las miserias de Hollywood.

    No me importan los guiones que escribiera Fitzgerald, sólo me importan sus memorables novelas y cuentos, que en sí mismas ya tenían una fuerte visión cinematográfica.

    Termino dejando constancia del homenaje/reflexión de los Hermanos Coen a estos escritores metidos a guionistas con uno de los personajes de la memorable BartonFink. Un personaje que unía en uno a Fitzgerald, Faulkner…

  3. Alicia dice:

    Alguien se ha leído el guión de “Double Indemnity”, ese que en castellano es Perdición? A mí me decepcionó: lo que funciona en la pantalla gracias a Wilder, sobre el papel se hace increíble. Y no es el primer guión que leo, el de El crepúsculo de los dioses me fascina, igual que la película. Pero este… La obsesión tan repentina que le entra al tipo, no me la trago cuando la leo.

  4. el otro Ben-Hur (Ramón Novarro) dice:

    Scott Fitgerald ya se vendió en la decada de los veinte cuando accedió a publicar decenas de relatos en el Saturday evening post y otras revistas de la época, pero amigos vivir en la costa azul con glamour tenía un precio.

  5. Louella dice:

    Ramón, querido, as usual, lleva usted razón. La novela era de Cain y el guión final de Raymond Chandler y Billy Wilder. Cain no pudo participar en el guión porque en aquel momento estaba escribiendo otro… de una película hoy olvidadísima. Es lo que tiene la memoria, que es muy traicionera. Gracias de nuevo.

  6. El Marqués de Portugal Este dice:

    Perdona… S el Diablo llama a tu puerta, simplemente di:
    - ¿Qué querías, Carmen?
    Y, por supuesto, firma todos los papeles que te ponga por delante.

  7. Simpático dice:

    Alicia dice: ” La obsesión tan repentina que le entra al tipo, no me la trago cuando la leo”.
    Lo que no se traga nadie es que un tipo como Fred McMurray, se encandile, nada más verla, con un loro como Barbara Stanwick, que sería muy buena actriz (personalmente pienso que no tanto), pero hay que tener cojones para ponerla de femme fatal.

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