Gloria (Grahame) bendita: una diatriba contra el cine de animación*
*Lo siento, me ha vuelto a salir a un post-novela RÍO, pero este post tiene:
a) Una crítica de ópera
b) Una crítica de cine
c) Una propuesta de argumento para Pixar
d) El argumento del próximo megahit (lo que los quinquis llaman “Un jitazoâ€) del cine de animación. El argumento es mío, pero soy tan generoso que lo ofrezco gratuitamente…
1. Una crítica de cine
Este fin de semana, mientras hacía un mosaico bizantino en mi tiempo libre –así soy YO–, he tenido que cuidar de mis sobrinos, de cinco y tres años. Sólo les grité una vez, lo que, tratándose de mí y de dos niños (aborrezco a los niños; a mis sobrinos no les aborrezco, porque no soy tan desnaturalizado, pero reconozco que pueden sacarme de mis casillas), es todo un logro.
En fin, el caso es que a mis sobrinos, como a casi todos los niños, hay un método infalible para dejarlos fuera de combate: la televisión. Tú les pones un DVD y se quedan como un yonki después de meterse un pico (sé de lo que hablo: vivo al lado de la plaza de Luna, en Madrid). Gloria (Grahame) bendita.
Bueno, pues cuando estaba ya a punto de ponerme a chillarles por segunda vez, mientras consideraba si a mi mosaico le iría bien una tesela rosa o una naranja, les puse la primera película que tenía a mano y que resultó ser Cars. Mano de santo: mis sobrinos se quedaron KO, con la mandíbula desencajada –ya os digo, igualito que dos yonkis–, mientras yo seguía poniendo teselas en el mosaico… hasta que levanté la vista.
A mí, el género de animación ni fu ni fa. A mí, el monstruo de Shrek me deja tan indiferente como una vulva (nuevamente, sé de lo que hablo: tuve un overdose de vulva en la Feria de Cine Erótico de Barcelona, el Ficeb, y la verdad, lo que más me impresionó no fueron ellas, sino el público…; ay, España, qué pena de España). A mí, lo de ir a la sala de cine desprejuiciado a gozar como un niño… como que no. NO soy un niño y tengo un arsenal de prejuicios como para armar a todos los Estados Unidos.
En fin, el caso es que cinco minutos de Cars fueron más que suficientes para mí. Para mí y para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad: ¡qué abominación, por Dios! No me extraña que los niños actuales sean monstruos.
2. Una crítica de ópera
Esta diatriba tiene un fin concreto, no sólo poner a caldo a los supuestos genios de Pixar (genio es, junto con amor, la palabra más devaluada de nuestro idioma). Y este fin es ofrecerles un argumento: La ópera de las tres naranjas, de Prokofiev. La vi ayer y me quedé flasheado. El montaje es un pelín execrable –¡ese momento Village People, por Dios!; aunque, en fin, qué se puede esperar de un director de escena que se llama Felipe Calvario…–, pero el argumento… Ah, señores, el argumento es sencillamente FANTÁSTICO.
3. Una propuesta de argumento
Un príncipe hipocondríaco se enamora de una princesa, a la que encuentra dentro de una naranja –las otras dos naranjas también tienen sendas princesas, que mueren deshidrataditas vivas–, pero la bruja Fata Morgana la convierte en rata. Al final, triunfa el amor.
¿No saldría una película de animación (y por película de animación entiendo Alicia en el País de las Maravillas, no una majadería escrita con el único fin de convertir a los espectadores en bonsáis) espléndida?
4. El argumento del próximo éxito del cine de animación
En fin, no sé para qué me molesto… Al final, escribirán una película con mucho mensaje de autosuperación: una zapatilla de deporte quiere ser socia del club de golf más pijo de la ciudad, pero los socios de-toda-la-vida no aceptan su candidatura. No sólo son esnobs, además son antisemitas… y la zapatilla tiene un perfil inequívocamente judío. Tras recibir clases de glamour de una sandalia de Manolo Blahnik (ayudada por el plataformón de un travesti, que le enseña a ser metrosexual) y someterse a una rinoplastia salvaje, la zapatilla ingresa en el club y aprende a jugar al golf. Final feliz.
Seguro que será un éxito.
Moraleja: No tengáis hijos. El mundo no necesita más niños.
Escrito por Martes 7 noviembre 2006
El mundo lo que no necesita es más cinismo.
“Cars” es un horror, completamente de acuerdo. Pero no creo que sirva para descalificar el género de por sí. “Toy story” uno y dos son dos de las mejores pelis de las últimas décadas.
Además… ¿qué te hace pensar que esos niños yonquis delante de Cars sean diferentes a nosotros yonquis delante de “Carta a una desconocida”?
Yo vería la peli de la zapatilla.
Usted y millones de personas. Si la gente corre al cine a ver Saw III, ya me contará usted… (Totalmente de acuerdo en que el mundo no necesita más cinismo; lo que necesita es una Guerra Nuclear como Dios manda)
Nunca me he atrevido a plantarle cara a mis profesores, ni a los más guapitos, ni a los que creen que “Cars” y “Carta a una desconocida” son ila misma cosa solo porque comparten tres letras al principio del título.
Louella, no sé si quedarme con qué parte de tu post quedarme: me quedo entonces con todas, especialmente con Felipe Calvario -o calvicie, que tampoco le será ajeno.
El problema es que las películas clásicas de dibujos animados eran películas clásicas…
Y las películas modernas de dibujos animados son videoclips.
¡Exacto! Alicia en el país de las maravillas, de Walt Disney, es maravillosa. Y un peliculón. Blancanieves, ídem. La madrastra, un dibujo basado en Joan Crawford, es una de las malvadas más fascinantes de todos los tiempos. Da igual que sea un dibujo animado. Yo me la creo.
En el montaje de “El amor de las tres naranjas” que (¿me dejarían decir “echan”?) en el Teatro Real de Madrid esta semana, todos los personajes están disfrazados de héroes del imaginario popular.
Las princesas-naranjas que mueren de sed son Alicia de Disney y Blancanieves de Disney.
¡Y en la sala todo el mundo las reconoce!
Es la magia de Disney convertida en referente cultural.
Los directores de escena actuales son , salvo excepciones unos dictadorzuelos de la peor calaña y del gusto más hortera, como amante de la ópera acudo acojonado ante cada propuesta del gurú de turno. Parece que importa mucho menos si el director musical y los cantantes son los adecuados para la obra,es la desumanización del arte , al igual que esos dibujos producidos por ordenador que siempre parecen los mismos, que tiempo más dificil nos ha tocado vivir